viernes, 23 de enero de 2009

LA CAMISETA DE MODA

Orondos en mítines, caravanas, fotografías, gigantografías, aparecen personajes aparecidos de la noche a la mañana promocionandose como los futuros concejales, alcaldes, asambleístas. Varias cosas los identifican, los hermanan; unas de fondo y otras de forma.
Entre las cosas que los identifican de fondo es que todos provienen de la burguesía, han resuelto, quien sabe si premeditadamente o por cuestiones del destino o de moda, en que simpatizan con una filosofía de izquierda; es como si entre ellos fuera necesario tener unas pintitas de izquierdistas para estar acorde a la nueva moda burguesa. Ahí están hermanados antiguos detractores de las luchas populares que ahora dicen abanderar, ahí están gentes con poder económico levantado en base a la explotación en medio de un sistema multiplicador de pobreza, ahí están personajes de esos cuya mejor diversión es pasear por los malls derrochando su ego consumista, ahí están los multiplicadores de caridad, empresarios, negociantes, tecnócratas, que han vivido cobijados por el sistema que mentirosamente dicen querer combatir; a lo máximo que alcanzan es a querer reformarlo para ponerlo de acuerdo a su arribo al poder, a su arribo a los cargos públicos.
Muchas cosas más de fondo los hermana, como es su extración de clase, sus privilegios, como el dedicar gran parte de su tiempo a forjar sus figuras públicas, mientras sus capitales se multiplican en negocios, quien sabe, si honestos. Estos ciudadanos curtidos en la comodidad no tienen nada que los identifique con las necesidades de la gente pobre, del trabajador, en eso también son idénticos.
Los factores de forma son los más fáciles de develar. Todos poseen entre sus bienes lujos, viven en medio de la comodidad que les permite pasear como candidatos a sabiendas que la ideología, los principios políticos, los programas, no son necesarios, o simplemente no entran en sus cabezas burguesas la necesidad de ellos. Todos son desconocedores de las necesidades del pueblo al que dicen por el trabajarán, todos son malos repetidores de los vicios de la politiquería, todos van envueltos en el aura del desden por lo fundamental, todos son falsos.
Y lo que más salta a la vista es que todos visten el verde agua, o tienen entre su atuendo el color del movimiento de gobierno. Es como una epidemia, el verde agua inunda las calles de la ciudades del país como un mal presagio, o más bien como la constatación de que la política no ha cambiado en el Ecuador, la tan mentada muerte de la partidocracia no es más que el nacimiento de su clon, los nuevos oligarcas; lo que más duele es su cinismo al envolverse en un discurso social de izquierda.
La camiseta de moda nos permite identificar a los nuevos enloquecidos por el poder: la burguesía que viste el verde agua; mejor, por que peor hubiese sido que uticen el rojo que es color de los verdaderos revolucionarios de la izquierda. Ojalá no denigren el rojo, como, lamentablemente ya lo han hecho con la figura del Che, que debe estar retorciéndose en Santa Clara al ver su imagen utilizada por estos burgueses filibusteros.

No hay comentarios: