jueves, 12 de febrero de 2026

La política liberal o el teatro del poder

 Entonces palabras como política, justicia, han pasado a significar todo lo contrario.

En realidad, la democracia liberal siempre ha sido una dantesca obra de teatro en la que la democracia es el decorado y el texto de la obra al mismo tiempo; obra montada por los poderes nacionales, peones del neocolonialismo quien los educó para representar perfectamente su papel.
Tiempos atrás la obra de teatro mantenía cierta teatralidad solemne, en tiempos actuales esa solemnidad se ha transformado en grotescas formas, en el discurso y en la práctica de la política, que del teatro ha pasado a su forma más elemental de telenovela simplona, bastante acorde con los tiempos actuales de anomia social.
Los últimos capítulos de este cómico a veces, dramático las más veces, por tratarse de eventos que reproducen la vida política nacional confirman lo manifestado. Lo del alcalde de Guayaquil, evento que muestra la polarización social entre quienes ven el acto una estrategia del gobierno para tapar sus propias deudas con la verdad, y los demás que ven un acto de justicia contra delincuentes de cuello blanco.
Hay otro sector, minoritario lamentablemente, que sabe que de un lado o de otro, gobierno u "oposición", responden a intereses realmente contrarios a la construcción de una real democracia con justicia para todos los sectores que hacen parte de lo nacional.
La pelea es entre ellos, el pueblo es el público para esta pésima telenovela, cada quien tiene sus personajes favoritos; sus héroes, sus villanos. Olvidaron que todos son actores, y que tras bastidores son lo mismo.
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Darío Overkill Ortega

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